Los animales no son objetos que puedan ser desechados o cambiados por modelos más jóvenes. Son seres sensibles que sienten el dolor, el amor, la alegría, el duelo y la pérdida. Son criaturas excepcionales que en millones de casos nos prestan su ayuda, asisten a invidentes o buscan a personas bajo los escombros de un terremoto. Ellos nos ayudaron en tiempos de guerra y durante temidas catástrofes naturales y humanas. Por tanto, creemos y tenemos el firme convencimiento de que debemos devolverles con creces, todas y cada una de las cosas que ellos hacen por nosotros.